De marcha nórdica en una pequeña isla, con una gran historia.

Sabías qué,Cortegada fue expropiada de sus 211 inquilinos, por iniciativa de un empresario local, con la intención de construir una residencia veraniega real para ofrecerla como regalo al rey Alfonso XIII de España, quien visitó la isla sólo una vez, en septiembre de 1907 y, finalmente, eligió Santander para instalar allí su palacio de verano, el Palacio de la Magdalena.

La isla fue posteriormente vendida a una empresa privada por su hijo Don Juan de Borbón en 1978 pero la enérgica defensa de grupos sociales y ambientales evitó que se convirtiera en una urbanización de lujo, cuyos planos incluían un puente para comunicarla con tierra firme.

Recientemente Cortegada fue recomprada por el gobierno y añadida al Parque Nacional Marítimo Terrestre de las Illas Atlánticas de Galicia. La isla fue habitada hasta finales del siglo XIX y albergaba un monasterio, un hospital y el lazareto. Actualmente son visibles los restos de varias casas de piedra, cobertizos y almacenes, la capilla de piedra del siglo XVII y un muelle.
La isla ha sido transformada por el hombre. Los nutrientes suministrados por la acción humana crean un suelo fértil. La fertilización debido a los cultivos, el ganado y los excrementos de las colonias de aves ha causado un cambio en la composición del suelo a favor de algunas especies sobre otras.

En 2007, en un documental para la televisión pública de Galicia algunos ancianos descendientes de isleños, recordaban que la isla estaba dividida en granjas y tierras agrícolas, sin la actual cubierta de árboles. Los ejemplares del magnífico bosque de laurel que puede visitarse hoy en día en la isla y que es el más grande de Europa, son descendientes de ejemplares aislados existentes en los antiguos huertos.

Un ruta corta para nuestra marcha… nórdica, pero intensa al escuchar a Alba, nuestra guía de la empresa Corticata, que como siempre estuvo de 10, contándonos los entresijos de esta magnífica isla.

Sin duda, ¡¡Volveremos!!